martes, 30 de agosto de 2011

Para ti que solo tienes 20 años cumplidos - 20 Aniversario Onda cero - Diciembre 2010




20 aniversario de Onda cero y para la ocasión lo celebran con un concierto en el que participaban grupos de hace más de esos años, y a mi que me gustan así que camino a la sala Heineken para rememorar mi adolescencia.

De entrada la primera sorpresa, “esto no se llena ni aunque sea gratis” y a la hora de la apertura la cola era kilométrica pese al frío reinante en Madrid. Gracias a Dios la cola avanzaba rápido y no fue mucha la espera, pero cuando entramos dentro estaba completamente repleto y solo conseguimos un hueco con visibilidad que desgraciadamente estaba a la puerta del baño, y enfrente de las escaleras, por lo que rápidamente se convirtió en un pasillo en el que fuimos pisoteados repetidamente. Esta muy bien organizar algo de este tipo gratis, pero o se controla el aforo o se busca un local más adecuado en el que no se tengan este tipo de problemas. Y si puede ser que tenga unos precios normales, porque 23 € por un mini de cerveza y una copa me parecen una estafa que debía estar perseguida por la ley. Ni en el FIB que esta hecho para guiris se permiten estos precios abusivos.

El público estaba compuesto mayoritariamente por adolescentes... de la época en que los grupos participantes triunfaban. Mucha calva, mucha barriga... por una vez no era yo el mayor del evento como me suele ocurrir en la mayoría de los conciertos, jeje. Debió ser la noche de los canguros porque todas las madres y padres allí presentes con alguien dejarían a sus hijos.

Ya en nuestro pasillo, otra sorpresa ¡comienza el Pingüino! un Pingüino en mi ascensor son los reyes del pop nasal y uno de mis grupos favoritos compuesto por Jose Luis Moro (el creador y actual creativo publicitario) y Mario Gil (más conocido como “el calvo del Informal” y músico desde los tiempos de la movida en grupos como La Mode, Aviador Dro,...). Siguen dando conciertos de forma regular y he asistido a alguno de ellos en los que, evidentemente por su duración, pueden dar rienda suelta a su humor más que en un formato festival. Aún así estuvo muy bien y para mi fueron sin duda los mejores de la noche repasando sus grandes éxitos de los 80, además de alguno más actual, e incluso su autodenominada obra social... recuperación de grandes exitos con letra adapatada, en este caso Voyage Voyage adaptada como Foiegras Foeigras. Aunque a mi la que más me gusta es el “You are in the army now” traducido como “Me han sodomizao”. Desgraciadamente no dio tiempo a más porque era un festival y no era cuestión de monopolizar, aunque lo hicieron con su buen hacer.

Y es que después venía Modestia Aparte, con un Fernando por el que no parecen pasar los años con un aspecto, y vestimenta, de eterno adolescente ochentero. Durante su actuación repasaron sus hits de los 80, incluyendo entre medias algunas canciones más recientes y versiones que Fernando destrozó con su tono nasal como “La chica de ayer” de Antonio Vega, que gracias a Dios dejó cantar en gran parte al público,  y una algo más ajustada “Nada más” de Mamá. Las adolescentes cuarentonas disfrutaban de lo lindo cantando estas canciones y los grandes éxitos de La Guardia ya que Manuel España subió al escenario a interpretarlas con el grupo de acompañamiento de Modestia. Está bien este tipo de conciertos, todo grandes éxitos sin prácticamente lugar al descanso.

Y descanso más bien poco porque inmediatamente después apareció Bernardo de The Refrescos en plena forma que no paró de moverse ni un minuto por el escenario haciendo gracias entre otras cosas sobre el aspecto de los presentes (“cuanta corbata ¿esto qué es una fiesta de jefes o qué?”). Dado el escaso recorrido de su grupo tuvo que tirar del “Salta” de Tequila para completar su concierto, en el que evidentemente se incluyo su míticó “Aquí no hay playa” que disfruté por primera vez en directo... ¡A estas alturas!.

Y se acabó, ya no esperamos a oír las versiones del triunfito que venía después, creo que Mario se llamaba. Tocaba el regreso al futuro y salimos de nuevo a las frías calles madrileñas del 2010 después de la vuelta por una noche a la adolescencia, aunque algunos vivimos en una eterna... :)


¡Me encanta tu crónica! Qué visión tan diferente y al mismo tiempo tan parecida podemos tener del mismo evento. Los 20 años de Onda Cero,  yo tenía 6 años cuando la emisora daba sus primeros pasos,  llevaba una mochila amarilla y naranja fosforito al cole.

Allí estábamos en la Sala Heineken,  que me pareció muy chula, entre mucha gente, muy apretados y con unos camareros muy lentos.

El tema del precio del alcohol en un sala con nombre de cerveza es escandaloso y abusivo, para que luego se quejen los hosteleros. Esto es un comentario sin más, seguro que hay muchas razones para fijar precios, pero es que estamos llegando a unos niveles exagerados.

Abría el concierto Un pingüino en mi ascensor, no son mi grupo de cabecera, pero reconozco que con el tiempo les estoy cogiendo cariño, además como habéis podido leer antes... fueron la sensación, después de su actuación, muchos de los asistentes estaban más relajados :)

Yo me sentía como en una verbena, en el mejor sentido de la palabra, es decir, conciertazos de varios grupos interpretados a lo guay, o sea por los protagonistas. Sin esperas de cambio de instrumentos, los artístas muy cercanos al público y entregados con sus éxitos y los asistentes cuando menos emocionados por asistir a una recreación de lo que radiaban las emisoras hace años.

Recuerdo toda la vida haber escuchado estas canciones de Modestia Aparte, La Guardia... pero sin más, nunca decidí ponerlas en mi  Ipod y sin embargo forman parte de todos nosotros ;)

El momento apoteósico... Bernardo  de Los Refrescos y el “Aquí no hay playa”, yo sólo he escuchado esa canción  en mala calidad, para mí era algo del pasado que no podía creer pudiera vivir algún día, porque hay que reconocer que el tema tiene tela :) y levanta el ánimo en un momento!!!

Me encantan los ochenta en España y estas canciones facilillas y de melodías pegadizas. Sólo nos faltó en Paquito chocolatero y hacer cadenas humanas, pero no había sitio, asì que había que conformarse con mover el cuello y la cabeza cuando el de delante de ocultaba el escenario.

Esto lo cuento en confianza, porque también hemos de ser un poco críticos con la organización, ¿no?



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